Cuidado de las Calas de Vivero Pocochay

Las calas de colores son plantas elegantes, llamativas y capaces de transformar cualquier rincón del jardín, terraza o interior con sus flores de intensos tonos amarillos, rosados, naranjos, morados y rojos. Aunque a veces se conocen como flores de temporada, con los cuidados adecuados pueden acompañarnos durante varios años, regalándonos nuevas floraciones en cada ciclo.

Estas plantas son rizomatosas y tienen un ciclo natural de crecimiento, floración y reposo. Comprender este proceso es la clave para mantenerlas saludables y disfrutar de ellas por mucho tiempo. Aquí te compartimos algunos consejos para cuidar tu cala y ayudarla a desarrollarse de mejor manera:

Temperatura

Las calas crecen y florecen mejor con temperaturas cercanas a los 21 °C. Durante la noche agradecen ambientes más frescos, idealmente entre 12 y 15 °C, por lo que se adaptan muy bien a muchas zonas de Chile como plantas de maceta o incluso como flores de corte de larga duración.

Es importante considerar que mientras más altas sean las temperaturas, más rápida será la floración y menor su duración. En cambio, cuando se mantienen dentro de su rango ideal, una planta en maceta puede conservar sus flores durante hasta 10 semanas.

Riego

Las calas prefieren un sustrato constantemente húmedo, pero no encharcado. Lo ideal es regar de manera regular evitando que la tierra se seque completamente durante la fase de crecimiento.

Si utilizas un plato bajo la maceta, recuerda eliminar el agua acumulada después del riego, ya que el exceso de humedad puede afectar el desarrollo de las raíces y favorecer enfermedades.

Fertilización

Recomendamos una fertilización suave una vez por semana durante la etapa de crecimiento para favorecer una floración más vigorosa. Las plantas recién adquiridas suelen venir con suficiente fertilización para sostener su floración actual.

Si logras conservar tu cala para la siguiente temporada, será especialmente importante aportarle nutrientes cuando vuelva a brotar.

Cambio de maceta o plantación en jardín

Las calas agradecen ser trasplantadas a una maceta de mayor tamaño una vez terminada la floración, ya que esto les permite desarrollar mejor sus raíces y acumular reservas para el año siguiente.

También puedes plantarlas directamente en el jardín, idealmente en un lugar con sombra ligera. Después de un período de reposo, volverán a florecer cuando hayan acumulado suficientes horas de frío. El tiempo necesario dependerá de la variedad y de las condiciones climáticas de cada zona.

Cada jardín y cada hogar son diferentes. Por eso, la observación y la paciencia son parte fundamental del proceso. Las plantas responden a su entorno y muchas veces nos sorprenden con sus propios ritmos.

Limpieza y mantención

Con el paso de las semanas, las flores comenzarán a marchitarse y algunas hojas se volverán amarillas. Es recomendable retirar las flores secas y las hojas que ya han cumplido su ciclo.

Las hojas verdes son las encargadas de realizar la fotosíntesis, proceso mediante el cual la planta produce la energía necesaria para crecer, almacenar reservas y preparar su próxima floración, por lo que es importante no cortar ninguna hoja que aún se vea verde.

Debes saber: el período de reposo

Estas plantas son estimuladas en los viveros para florecer en momentos específicos del año, la cual no siempre coincide con el ciclo natural si la cala estuviese en el exterior. Por esta razón, una vez finalizada la floración deberás esperar hasta la siguiente temporada para volver a disfrutar de nuevas flores.

Necesitan pasar por un período de descanso durante el invierno en donde la planta reducirá naturalmente su actividad, para volver a florecer con fuerza la temporada siguiente. En general, agradecen entre 2 y 3 meses de temperaturas frescas, idealmente entre 5 °C y 12 °C, junto con una importante reducción del riego para que el rizoma descanse. Una vez terminado este período y con la llegada de temperaturas más cálidas sobre los 15 °C, comenzarán a brotar nuevamente y prepararse para una nueva floración en primavera y verano. Ahora podrás comenzar a aumentar gradualmente la frecuencia de riego, especialmente a medida que desarrolla más hojas y aumentan las temperaturas.

¿Dejar los rizomas en la tierra, o sacarlos durante el invierno?

Debes evaluar la situación. Pueden pasar el invierno tanto dentro como fuera de la tierra, dependiendo principalmente del clima y las condiciones del suelo. En zonas de inviernos suaves, heladas breves (con temperaturas que no bajen de los -2°C) y con suelos bien drenados, es perfectamente posible dejar los rizomas en el jardín durante su período de reposo. Esta opción requiere menos trabajo y permite que las plantas rebroten naturalmente en primavera. Sin embargo, es importante suspender los riegos una vez que el follaje se haya secado, ya que el exceso de humedad durante la dormancia puede favorecer la aparición de pudriciones. También recomendamos poner una capa de hojas o mulch sombre el suelo para mayor aislación térmica.

Por otro lado, en lugares donde las heladas son intensas o el suelo permanece húmedo durante gran parte del invierno, preferimos extraer los rizomas una vez que la planta haya entrado en reposo. Así los protegemos de daños por congelamiento y pudriciones por exceso de agua. Además, podemos revisarlos y dividir los más grandes para obtener nuevas plantas. La principal desventaja de esta práctica es que requiere más manejo y un almacenamiento adecuado para evitar que los rizomas se deshidraten antes de la siguiente temporada. ¡Importante es recordar ponerlos en la tierra nuevamente a fines de invierno o principios de primavera cuando hayan pasado las heladas!

Un último consejo

Las plantas son seres vivos que responden al ambiente y a nuestros cuidados. Obsérvalas con frecuencia, aprende de sus señales y disfruta cada etapa de su desarrollo. Un poco de atención diaria puede marcar una gran diferencia en su crecimiento y floración.